Escritos desde el rincón de México y Gringolandia

Día de muertos 2014 – calaveritas

Migrantes calaveras 2014

Migrantes calaveras 2014

EL MOJADO

El latino sin papeles
Todito se nos murió
Porque la migra maldita
Descanso nunca dio

Fueron tantas corretízas
Que los güeros le metieron
Sin descanso y sin alento
La pata estiró primero

Se fue con la fría calaca
Al panteón de los difuntos
Prefiero tierra de frío
¡A tanto gringo culero!

migra

La migra

LA MIGRA

La migra murió todita
del coraje que le dio
por tanto niño latino
que la frontera cruzó

Olvidando su pasado
De inmigrante que tenía
Se ensañaba con latinos
Y a la cárcel los metía

Pero allá con la Catrina
Por castigo brincarás
300 bardas y un río
¡En el infierno estarás!

El sitio web de Rosa Ribas

Sitio wen de Rosa Ribas

Sitio web de Rosa Ribas

Recientemente visite el nuevo rediseñado sitio web de Rosa Ribas, una de las escritoras de novela negra más importante en la actualidad. Catalana de nacimiento, vive actualmente en Frankfurt, Alemania. Escribe novela, ensayo y mantiene un blog en el que frecuentemente publica textos cortos.

El primer libro que de ella leí fue “Don de lenguas”, escrito a dos plumas junto a Sabine Hoffman. Ambientada en la Barcelona de 1952 Ana Martí-periodista- aparece por primera vez como protagonista en compañía a Beatriz Noguer-filóloga- quienes junto con el Inspector Isidro Casto forman un trío muy disparejo, pero efectivo. El inspector Franquista en transición al arrepentimiento, la inteligencia y el arrojo de Ana y los conocimientos lingüísticos y literarios de Beatriz resultan ser las herramientas apropiadas para resolver un caso muy intrincado. Muy buena novela que te mantiene atrapado en su lectura.

Actualmente estoy leyendo “Entre dos aguas”, una aventura de la Comisaria Cornelia Weber-Tejedor. Al investigar la muerte de Marcelino Soto en Francfort, Cornelia, hija de madre española y padre alemán, se va reencontrando con sus raíces culturales. No se aún cual es el desenlace, pero puedo apostar que va a encontrar a los culpables del homicidio de Marcelino.

Tengo pendiente de comprar “El gran frío”, la más reciente aventura de Ana Martí, y leer “La detective miope”. Por lo pronto estoy disfrutando de las aventuras de Cornelia y las pláticas con su madre. Por cierto, este personaje me hacen entender mejor el porqué mi propia madre, cuando platica sobre sus conocidos, hace tantas referencias a detalles de sus vidas. Muchos aparentes desvíos y rodeos que a simple vista parecieran no tener mucho que ver con esa historia que me quiere contar, pero que dan una riqueza enorme del entorno humano de los hechos. Herencia hispana, tal vez.

Decía que Rosa Ribas también tiene su propio blog- bueno, en realidad son dos- donde narra historias cortas llenas de esos detalles de la convivencia familiar que forman esta maravilla que llamamos vida. Y además hay unas historias de lápices que vale la pena leerlas. En el sitio web-accesible en Castellano y Alemán- encontrarás referencias a estas dos bitácoras.

¿Te interesa alguno de sus libros? En rosa-ribas.com hay una buena colección de críticas a sus trabajos y referencias para que puedas comprarlos. Y créeme, son más de los que he nombrado este texto.

También hay un apartado donde puedes enterarte de la agenda de eventos en los que la autora participará. Y una serie de entrevistas que diferentes medios han hecho a esta autora. Las tierras del rincón tuvo el honor de entrevistarla y esto es lo que Rosa Ribas dice al respecto en su sitio web.

¿Ya leíste la entrevista publicada en este sitio? Te invito a hacerlo.

Date la oportunidad de visitar el sitio web de Rosa. En verdad lo vas a apreciar.

El lugar donde escribo

Mi recámara-estudio

Mi recámara-estudio

¿Dónde escribo? En mi cuarto, casi siempre. Una mesa de madera, una silla también de madera y ruidosa, un cojín sobre el asiento. Mi laptop sobre un colchón para enfriamiento de la batería.

Libros sobre la mesa recargados contra la pared donde veo títulos que prometen enseñarme el arte del bonsái, cómo escribir novelas o esas partes de la ciudad de México que Fabrizio Mejía describe con tanta lucidez. Literatura y ensayos que veo día a día, noche a noche, complementan los otros libros que están en la parte superior de la cómoda, a unos centímetros de la mesa, donde coloco los de novela negra. Dos porta revistas que contiene mis cuadernos de notas, copias e impresiones de documentos que me interesan, unos DVD encima de los libros.

Un pizarrón blanco con los nombres de los días de la semana y cinco espacios bajo cada uno de ellos delineados en color negro. En la parte superior izquierda la palabra Mes al inicio del renglón, invitando a escribir con plumón lavable el nombre correspondiente.  Algunas anotaciones mías en color negro y azul, un número de 4 cifras que ya no recuerdo que significa. En las casillas de lado derecho, las más cercanas a mi cuando escribo,  números de tres y dos cifras separados con un guión que me dicen el número de palabras y el día que las he escrito. Doce anotaciones escritas a diferentes colores, sin algún orden en particular.

La cómoda, ubicada entre la mesa y la puerta de entrada a mi recamara. A mi espalda una cama, un buró a cada lado. En el de la derecha, una lampara y un radio AM-FM. Una ventana en la cabecera de la cama y otra al lado del buró que tiene el radio.  En el piso un tapete con raros dibujos que asemejan estrellas incrustadas en una especie de elipses azules.

El escritorio donde escribo

El escritorio donde escribo

Este es mi lugar de trabajo, el lugar donde escribo. Normalmente de noche, después de que la familia se va a dormir. Tres horas, a veces menos. De las nueve en adelante. Escribir a diario. Eso es lo que trato de hacer.

Frecuentemente escucho música de Rock o Blues almacenada en una mini iPod 2da generación, conectada a un ihome comprado de segunda mano. A bajo volumen, como música de fondo. Pink Floyd casi siempre o Buddy Guy. Otras veces escucho la radio por Internet. Estaciones de Rock. Rara vez disfruto de alguien como Vanessa Mae o música clásica, no porque me desagraden, sino que las escucho en otros momentos. La música ayuda a concentrarme.

Trato de no tomar café en las noches, pero lo hago algunas veces. Tecleo en un ordenador portátil y rara vez a mano con pluma sobre papel. Tengo poco más de dos meses que uso Scrivener como plataforma de escritura.

Hay días en los que mi capacidad para procrastinar es enorme y se manifiesta en miles de formas. Esos días me tengo que jalar a mi mismo para no dejar la silla y seguir escribiendo.

Más de seiscientas palabras, menos de mil, es lo que logrado escribir a diario en los primeros doce días del año. En 2013 hubo días de tres mil palabras. Escribo textos para mi blog, algunas historias cortas (cuentos), algunos ensayos. Narro sobre lo que leo, lo que veo, lo que vivo, aunque muchas veces no me resulta fácil.

Procuro no escuchar música con letras que llaman a gritos ser entendidas, esas canciones que lo dicho es tan importante o más que su música. No las escucho porque es tanto mi interés por disfrutar lo que manifiestan que dejo de atender la escritura. Por eso prefiero esas otras, donde la música es la del peso.

NOTA: Este texto fue escrito a inicios de 2104 en la ciudad de Hillsboro Oregón. Actualmente otros son los lugares donde escribo. Pero eso te lo platico en otra oportunidad.

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Escritores de novela negra y como trabajan – Toni Soler

 ¿Te has preguntado cuales son los hábitos de trabajo de tus escritores favoritos? ¿Que música escuchan cuando escriben, dónde lo hacen, cuantas horas pasan derramando palabras sobre el papel o la pantalla?

 Esta serie de entrevistas darán respuesta a algunas simples preguntas que hice a algunos de los escritores de novela negra más importantes de este tiempo.

 Hoy Toni Soler nos da a conocer algunos de sus hábitos como escritor. Que lo disfrutes.

Antonio (Toni) Soler, escritor.

Antonio (Toni) Soler, escritor.

¿Podrías presentarte y decirnos que escribes (cuento, novela, ensayo, ….)?

Toni Soler, cuarenta tacos; autónomo ‘búscate-la-vida-como-puedas’ desde que acabé la carrera. Valencia es mi ciudad, donde nací, crecí y aprendí a disfrutar de la lectura. En todos sus rincones guardo un recuerdo y sin ellos estaría perdido a la hora de escribir. El género negro me apasiona y supongo que eso se nota en mis novelas.

¿Cuántas horas al día escribes?

Antes trataba de cumplir un horario, entre dos y cuatro horas al día por la mañana temprano, aunque ahora (acabo de ser papá) escribo cuando puedo, mucho menos de lo que me gustaría. Mi vida ya no es solo mía.

¿A qué hora del día prefieres hacerlo?

Lo dicho. Prefiero hacerlo entre las siete y las diez de la mañana, aunque mi próxima novela se está gestando de noche.

¿Te fijas un límite en palabras, o en tiempo? ¿o no hay límite?

Antes sí, ahora imposible. Avanzo hasta que me vence el cansancio.

¿Cuándo escribes escuchas música? de ser así, ¿qué tipo de música?

Nunca. Me distraigo con facilidad. Si escucho música escucho música. Ojalá pudiera hacer las dos cosas a la vez.

¿Qué tan seguido consultas Internet? ¿tienes períodos en los que te abandones totalmente al vacío de la Internet? ¿O te desconectas completamente de tu conexión a la red?

Desde luego. Incluso apago el teléfono móvil. Para disfrutar a tope de algo a veces hay que desconectar por completo de todo lo demás.

¿Eres Técnico o Rudo? Se dice que los escritores pueden ser dos tipos: Rudos o Técnico. Los Rudos escriben una historia rápidamente, en completo desorden, caprichosamente, así como sale. Después, regresan a ella de nuevo, cuidadosamente, corrigiendo todo lo que es horrible o lo que simplemente no funciona. Los Técnicos escriben una frase a la vez, fijándose que todo sea exacto y correcto antes de dejarla para iniciar con la siguiente. Cuando terminan, terminan. ¿Eres alguno de ellos, o algo completamente diferente?

Más bien rudo. Para mí lo importante es que todas las piezas de la trama fluyan con rapidez. Esto es lo que más me motiva a la hora de escribir una novela. Acabar un capítulo y empezar otro, seguir y seguir hasta el final. Crear situaciones y escenarios. La parte ‘técnica’ la dejo para el final.

¿Comes mientras escribes?

Como, bebo y fumo mucho.

¿Qué tipo de bocadillos o bebidas prefieres?

Saladitos, Coca-Cola y Marlboro Gold Original (Light de toda la vida). Esos son mis vicios.

¿Cuál es tu más grande herramienta para procrastinar? ¿o eres de esos tipos raros de escritores que nunca procrastinas?

No soy perezoso. A la hora de escribir, si dispongo de tiempo, siempre tengo ganas de ponerme. Por qué buscar excusas para aplazar algo que me entretiene.

¿Como se acomodan a tu horario de trabajo las personas (pareja /hijos/compañero de cuarto) que viven a tu alrededor?

Ya lo he comentado. Mi vida ya no es solo mía. Me acomodo yo a ellos al cien por cien.

¿Estás muy atado emocionalmente al lugar en que te has acostumbrado a escribir? ¿o puedes cambiar sin ningún problema de espacio?

Sí. Dispongo de una buhardilla repleta de libros. Es mi pequeño espacio privado dentro de casa. Nunca he probado a escribir una novela en otro lugar, aunque imagino que podría acostumbrarme.

¿Qué tipo de hardware usas?

Apple

¿Qué tipo de software usas?

Word

¿Qué cambiarías de la forma en que escribes ahora?

A veces todo. A veces nada.

NOTA:
Según Kurt Vonnegut estos dos tipos son Swooper y Basher (Rudo y Técnico, según mi libre traducción). A falta en mi arsenal de un significado mejor para estos términos, acudo al deporte de la Lucha Libre que en México los entiende de la siguiente manera.
Los rudos son aquellos luchadores que no dudan en utilizar cualquier tipo de artimañas o trampas para lograr sus objetivos. Son también conocidos como sucios.
Los técnicos no utilizan trampas ni maniobras ilegales en sus combates, obtienen la victoria en sus combates de manera limpia. Son también conocidos como honestos.

Toni Soler nació en Valencia en 1974. Es licenciado en Administración y Dirección de Empresas y ha trabajado en los últimos años en el sector inmobiliario. En 2009 publicó su primera novela, La lealtad de los delincuentes, a la que le siguió Delincuentes y venganzas, publicada en 2010. En el 2011 culmina la saga con la tercera y última entrega, El precio del castigo.

Con el nacimiento de esta web en 2012, Toni Soler inicia su blog, en el que podrás encontrar críticas y reseñas literarias y muy pronto también algunos de sus relatos cortos.

Delincuentes y venganzas «Que la novela negra sea dominio exclusivo norteamericano es algo que leyendo las novelas de Toni Soler queda muy lejos de ser una realidad. Toni Soler demuestra con Delincuentes y venganzas que el éxito primero no era casual.» Andrés Collado (MondoSonoro Valencia)

La lealtad de los delincuentes «He aquí una novela urbana, rápida, potente y minuciosa con Valencia y sus urbanizaciones en el horizonte. Ha sido un placer descubrirla y leerla.» Ramón Palomar (Las Provincias)

TOMADO DEL SITIO WEB DE TONI SOLER

 

 

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Voodoo Donas – el asesor

Voodoo donas, el asesor.

Voodoo donas, el asesor.

Lo malo de ser agosto es que para poder disfrutar de las Donas Voodoo tienes que tomar en cuenta el tiempo de espera y aceptar que muchos más estarán frente a tí cuando llegues al establecimiento. Pero en verdad que vale la pena aguantar el calor y el tiempo invertido haciendo cola en esa línea que se antoja interminable a primera vista. Sea pues.

 Para mi suerte inicie la espera a la sombra de un árbol. Aquí, en la matriz, las colas siempre son largas. Después de unos minutos de estar en la fila escucho que alguien entabla conversación con un volumen de voz lo suficientemente alto -intencionalmente estoy seguro- para ser escuchado . “Hola, ¿como les va el día de hoy? No se asusten. No soy un tipo que se presenta al azar, soy un asesor profesional de donas…” (1) dice el tipo y escucho algunas risas suaves.

Forzando mi apariencia a la de turista tomo algunas fotografías de la fila y los trovadores, aprovecho para ver lo que ocurre a mis espaldas. Ahí está, veo al tipo que se presentó parado frente a dos veinteañeros, sonrisa en la boca y haciendo algunas preguntas para romper el hielo. Cabello rubio y ralo, patillas delgadas alargadas, camisa desabrochada mostrando una camiseta colorida, lentes obscuros. Planchado su pantalón. Era suelta su actitud, mostrando tener muy buenas habilidades para solciabilizar.

Que venían de California y deseaban probar las donas de Voodoo  le decían los interlocutores al asesor correspondiendo también con sonrisas. Uno de ellos, el más delgado y alto, no pudo tomar a tiempo el menú que le ofrecía el asesor profesional. Antes de que deshiciera el nudo de sus brazos cruzados, su compañero lo tomo solícitamente.

El asesor de donas de Voodoo donas.

El asesor de donas de Voodoo donas.

El asesor, con mucho más estilo que los merolícos del Metro de la Ciudad de México, pero con igual efectividad, enumeraba los tipos de dona, una tras otra, haciendo preguntas y describiéndolas. “La grasa no siempre es mala, ¿sabes?¿Alguna vez has desayunado tocino?… pues te van a encantar nuestra bacon maple bar, la única dona con tocino en el mundo…”. Luego listo ingredientes de las que tienen crema de cacahuate y galletas Oreo como decorado(Old Dirty Bastard), de las que tienen forma de fantasma de caricatura con brazos-cabeza-feroces dientes y daga en el corazón sobre un decorado de chocolate(Voodoo Doughnut). Sus descripciones eran muy detalladas y las aderezaba con comentarios sobre los sabores exóticos de estos productos.  Eran tales sus artes descriptivas que me saboreaba la boca de imaginar tantas delicias. Un lugar especial y una maravillosa descripción tuvo la Portland Cream, reconocida como la dona oficial de la ciudad. Estar escuchándolo no solamente me abrió el apetito, sino que me ilustro para conocer  la inmensidad de donas que es posible elaborar.

Pero quizás lo que más me mantenía maravillado, era percatarme de la inimaginable cantidad de oficios con las que una persona puede ganarse la vida honradamente.  Quién sabe, quizás algún día las Universidades del mundo ofrezcan la carrera de Asesor Profesional especialista en donas, impartiéndoles sólidos cimientos técnicos-sociales para hacer crecer y prosperar a la pujante industria de los productos donde “The Magic is in the hole”.

La fila seguía avanzando, los minutos pasaban, nuevos trovadores aparecían en escena. El asesor profesional buscaba nuevos escuchas y rogaba por “paciencia que normalmente la espera no es demasiado y verán que vale la pena el esfuerzo…”.

Recordé al tipo aquel a quien contrataban para lidear con Jim Morrison. ¿Sus credenciales de trabajo? Ser muy buen tomador, de tal suerte que aguantara el ritmo de bebida de Jim. Además saber de cine y filosofía lo suficiente para no solo sostener una discusión con Morrison, sino salir victorioso.  Quizás cuando le preguntaban cual era su oficio decía “Controlador profesional de borrachos drogadictos”.

O, si ha de creerse en lo que se dice en la calle, el oficio de aquellos dobles de cine que se especializan en mostrar su trasero, para proteger el pudor del actor-actriz principal. William Thacker -Hugh Grant- decía en Notting Hill “¿Y que pone en su pasaporte?…. ¿Soy el trasero de Mel Gibson?”.

Si. Aquí en Gringolandía hay una serie de trabajos por demás extraños. Su gran economía puede darse el lujo de dar estas ofertas.

(1) Hi, how are you today?… Please, don’t let me scare you. I am not just a random guy. I am a professional doughnuts adviser…”

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Brasileiros en el LACMA

Músicos brasileiros

Músicos brasileiros

De todos los presentes quienes se mostraban más felices, en su ambiente, eran los brasileños. Esta tarde el lugar del evento les pertenecía, era de ellos, era su música. Y no es que los no brasileiros estuvieran a disgusto pero esta fiesta era de los que tenían el portugués como lengua madre, de los que que consideran el fútbol como una religión, los paisanos de Pelé y de Antônio Carlos Jobim.

Enseguida, casi pegados a nosotros, había algunos de ellos. Eran más mujeres que hombres. Algunas parejas también. Tomando el vino en copas de vidrio, degustando quesos, carnes frías, verduras preparadas como entremeses. Panes por aquí, algunas aguas o bebidas refrescantes por allá. Zapatos, platos desechables, manteles y cobertores en el césped para sentarse sobre ellos.

Platicaban en portugués, salvo cuando era presentado algún recién llegado. A estos fuereños se dirigían en inglés y saludaban formalmente dando la mano.  Los abrazos al parecer estaban reservados a los paisanos. A los demás se les saludaban cálida, aunque formalmente.

“Algunos de ustedes, brasileños, recordarán a Xuxa….”

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